Antes de empezar con esta crónica, os pongo en situación. Hace mucho tiempo, cuando era joven e inocente y las preocupaciones de la vida se circunscribían a no sacar malas notas en el instituto, descubrí uno de los juegos que dejarían una huella en mi para siempre, no era otro que “Civilization III”, el cual llenaba mis madrugadas turno tras turno, partida tras partida. Mi fascinación con ese juego era tremenda, pasaba las horas leyendo la Civilopedia, aprendiendo sobre las civilizaciones y, por supuesto, jugando a todas horas. Saltamos varios años más adelante, cuando acabé en el grandioso mundo de los juegos de mesa modernos, y, desde entonces, empezó mi búsqueda inacabable del juego de mesa de Civilizaciones perfecto. Empecé a hacerme con cualquier juego de mesa que estuviera relacionado con este concepto (Civilization de FFG, Through the Ages, Clash of Cultures, A new Dawn, Civilization de Eagle, Nations y muchísimos más), descubriendo auténticas joyas, y auténticos desastres en el proceso.
jueves, 31 de octubre de 2024
Cuaderno de Bitácora: Compré un juego de más de 10 kilos y lo he estrenado este fin de semana (Mega Civilization/Mega Empires/Empires: The East)
Llegamos así hasta 2020, año en el que fuertemente influenciado por mis antiguos compañeros de batalla madrileños que acababan de (re)descubrir este juego, acabó en mis manos una de las 3.000 copias del Mega Civilization, una mole de 11 kilos con su caja de madera, 2 metros de tablero y fichas y cartas que se cuentan por miles. La compra fue casi por coleccionismo, y desde entonces el juego ha reposado en mi estantería, sin saber si algún día vería mesa… Hasta ahora.
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